Son las sorpresas, las fiestas de cumpleaños en las que desoplas velas, los globos a los que he inhalado todo el helio, los sueños sin diástole ni dueño.
Las paredes saben demasiado; pequeñas virtudes hechas defectos, dudas infinitas de ser quienes somos. El eco de cualquier canción, la soledad de un resacón.
Es el espíritu imperecedero de quien se fue sin besarme en los labios, que dejó los zapatos debajo de la cama olvidados.
Si los principios no llenan los pantalones, son las reflexiones de un barco perdido en la madrugada de lo onírico, del capitán de la vida que algún día imagino. Derrochamos paisajes, crecimos entre animales, caníbales enamorados surcando mares, cerrando bares.
Y es que ya no bebo lo que bebía, ya no susurro a mujeres al borde de un precipicio. Me sacan de quicio las preposiciones indiscretas, los verbos de no poder acercarme demasiado, el adjetivo de lo pluscuamperfecto que se hace sustantivo de lo que quiero.
Puedo parecer ingénuo, pero callo más de lo que quiero; sé más de lo que pienso y pienso tanto que me ciego.
Sudando la tristeza del "ponme otra copa", de "la última y nos vamos" y esta noche está "todo pagado".
El día a día me confunde. Me atonto con relojes digitales donde no giran las manijas de la vida, donde no espero que me señalen el norte del destino, donde pican los gritos de los niños a la salida del colegio.
Pongo canciones tristes. Ya no me hablan de lo real, de lo que puedo palpar, de las lágrimas de la soledad verdadera, de los abrazos rotos que le das a una puta de carretera.
Otro chute de morfina, otro cigarro apagado en la yaga de mis pies, que descalzo anduvo por drogadicto perdido por los pliegues de tu piel.
31 may 2013
22 may 2013
Palabras sórdidas
Sorpresas y lágrimas, la tristeza de quien se marcha con los ojos cerrados, la desesperación de ver la inutilidad.
Quizás sea el tiempo, el roce de los minutos con mi rutina, las voces sordas con las que nunca te dije. Pero ahora, nunca nadie podrá escupir al firmamento fingiendo perplejidad.
Antes o después. El peso de la gravedad del que no piensa, de los que sueñan con los ojos abiertos y maman cualquier punta de zapato.
Recorre lo que te queda, no pienses en nada, solo en lo que te acompaña. Fingir es de sinceros, de mecheros agotados de tanto picar piedra, de tanto encenderse cada día.
Otra vez esa sensación de querer acercarme demasiado, de quererte sentir un poco más cerca. Es casi lo perfecto. Volvamos al teatro, bésame y vivamos el presente que nos tocaría.
Cuesta no llegar; el paso lento y pesado de los días eternos, de la nada en que nos hemos convertido.
Gira tu cuerpo y parpadea los ojos para vernos un poco más claramente. Ya no nos encontramos; nos perdimos en el bosque del futuro, en el pasado atontado de los juegos por debajo de la mesa.
Son especiales las madrugadas en las que tú te vas antes a la cama, en las cuales, aquí no ha pasado nada.
Quizás sea el tiempo, el roce de los minutos con mi rutina, las voces sordas con las que nunca te dije. Pero ahora, nunca nadie podrá escupir al firmamento fingiendo perplejidad.
Antes o después. El peso de la gravedad del que no piensa, de los que sueñan con los ojos abiertos y maman cualquier punta de zapato.
Recorre lo que te queda, no pienses en nada, solo en lo que te acompaña. Fingir es de sinceros, de mecheros agotados de tanto picar piedra, de tanto encenderse cada día.
Otra vez esa sensación de querer acercarme demasiado, de quererte sentir un poco más cerca. Es casi lo perfecto. Volvamos al teatro, bésame y vivamos el presente que nos tocaría.
Cuesta no llegar; el paso lento y pesado de los días eternos, de la nada en que nos hemos convertido.
Gira tu cuerpo y parpadea los ojos para vernos un poco más claramente. Ya no nos encontramos; nos perdimos en el bosque del futuro, en el pasado atontado de los juegos por debajo de la mesa.
Son especiales las madrugadas en las que tú te vas antes a la cama, en las cuales, aquí no ha pasado nada.
21 abr 2013
Tardes
¿Qué buscas vividor?
¿Qué encuentras soñador?
Son las fotos que como metralla se clavan en mi piel, momentos sin los cuales, vivir no tendría ningún sentido.
No sé lo que busco, no sé tampoco a dónde voy.
Es simplemente una tarde tonta, el eco de una habitación a oscuras, el reflejo de la cueva donde habito.
Suspiro ante la evasión. Los domingos nunca fueron buenos para el recuerdo. Esta playa siempre estará vacía. Muchas son las historias, las aventuras, las despedidas. El frío que deja el verano cuando amanece demasiado temprano.
Es otra vida, podría ser suicida; eran otros tiempos, casi casi perfectos. Y no es que los eche de menos, pero siempre se añora eso que nunca tuviste.
Me encuentro solo vagando apuntado en un papel lo que a veces es el norte. Demasiado pasado para tan poco. Bebo a sorbos disfrutando este café, miro de reojo esperando a que llegue.
¿Qué encuentras soñador?
Son las fotos que como metralla se clavan en mi piel, momentos sin los cuales, vivir no tendría ningún sentido.
No sé lo que busco, no sé tampoco a dónde voy.
Es simplemente una tarde tonta, el eco de una habitación a oscuras, el reflejo de la cueva donde habito.
Suspiro ante la evasión. Los domingos nunca fueron buenos para el recuerdo. Esta playa siempre estará vacía. Muchas son las historias, las aventuras, las despedidas. El frío que deja el verano cuando amanece demasiado temprano.
Es otra vida, podría ser suicida; eran otros tiempos, casi casi perfectos. Y no es que los eche de menos, pero siempre se añora eso que nunca tuviste.
Me encuentro solo vagando apuntado en un papel lo que a veces es el norte. Demasiado pasado para tan poco. Bebo a sorbos disfrutando este café, miro de reojo esperando a que llegue.
20 mar 2013
Beso robado
Se me apaga la voz. Los complejos me renacen.
Ahora o nunca para siempre nos quedarán estas viejas historias para contar.
Es precioso el amanecer desde esta esquina, se resienten nuestras almas que un día se vieron pasar.
Y no fui el mejor, tampoco lo pretendía.
Fueron 21 noches y sin reproches a la mente, sin cuestionarse el presente se montó el mendrugo y se marchó.
Era de esperar la caducidad, las pestañas chinas, los abrazos rotos que rozaban comisuras queriendo llegar a más.
Me disgustan las madrugadas que paso durmiendo pensando en el mañana. Sorprende todavía la vida cuando te encula, dejándote impávido y desarmado ante un beso robado.
Ahora o nunca para siempre nos quedarán estas viejas historias para contar.
Es precioso el amanecer desde esta esquina, se resienten nuestras almas que un día se vieron pasar.
Y no fui el mejor, tampoco lo pretendía.
Fueron 21 noches y sin reproches a la mente, sin cuestionarse el presente se montó el mendrugo y se marchó.
Era de esperar la caducidad, las pestañas chinas, los abrazos rotos que rozaban comisuras queriendo llegar a más.
Me disgustan las madrugadas que paso durmiendo pensando en el mañana. Sorprende todavía la vida cuando te encula, dejándote impávido y desarmado ante un beso robado.
3 mar 2013
La diferencia
Fui el guerrero que creyó ganar la guerra, la daga escondida en un bolsillo de mi pantalón, la coraza que me protege de todo aquello que no soy yo.
"Supera esto, no serás capaz", susurras mientras yo estoy cogiendo carrerilla y saltando hacia atrás con tal de llegar a tiempo a mi cita con el calendario.
Que él nunca miente. Que te pone contra la pared, que te asfixia la sien hasta hacerte recordar que no has llegado; que te quedan muchas sombras que iluminar, muchos charcos que pisar y cientos y cientos de rabos de lagartija que cortar, que en forma de complejos e inseguridades te impide dar un paso con la firme sensación de que es lo correcto.
Muchos han caído. Muchos se fueron por la puerta de atrás. Orgullo quizás, que en forma de sombras chinas dibuja mi realidad.
Va todo tan deprisa que muchas veces no nos paramos un segundo para disfrutar del paisaje. No se disfruta de quien por debajo de la mesa te coge la mano, quien levanta tu mirada del suelo y con una gran habilidad coge los hilos de mi marioneta interna y me dibuja una sonrisa.
Ser un melodramático, un cabezón por definición, la sombra de mi Peter Pan que se resiente cada mañana.
En un año he crecido más que en mucho tiempo. He agriado este carácter maltrecho por los palos, por las miradas hacia otro lado y la obviedad de no existencia.
Se me enfría el arroz cada vez que miro fotos. El doctor me recomienda que me aleje, pero el corazón no olvida y la memoria es frágil.
No sé a dónde voy. Qué puedo dar yo, qué necesito que me den... Dónde estaré el día de mañana. Quizás no sea la edad, sino darse cuenta que esto es de verdad. Vivir en este mundo, puto desafío.
Sin embargo, parece que aunque sea por simpático, le planto cara a los hijos de puta que se creen la élite de esta mierda inventada. Lo que no esperan y les sorprende, es que me la suda, que me cago en todo lo que puedan vomitar por esa sucia boca llena de mierda de tanto lamer anos.
Esa es la diferencia.
"Supera esto, no serás capaz", susurras mientras yo estoy cogiendo carrerilla y saltando hacia atrás con tal de llegar a tiempo a mi cita con el calendario.
Que él nunca miente. Que te pone contra la pared, que te asfixia la sien hasta hacerte recordar que no has llegado; que te quedan muchas sombras que iluminar, muchos charcos que pisar y cientos y cientos de rabos de lagartija que cortar, que en forma de complejos e inseguridades te impide dar un paso con la firme sensación de que es lo correcto.
Muchos han caído. Muchos se fueron por la puerta de atrás. Orgullo quizás, que en forma de sombras chinas dibuja mi realidad.
Va todo tan deprisa que muchas veces no nos paramos un segundo para disfrutar del paisaje. No se disfruta de quien por debajo de la mesa te coge la mano, quien levanta tu mirada del suelo y con una gran habilidad coge los hilos de mi marioneta interna y me dibuja una sonrisa.
Ser un melodramático, un cabezón por definición, la sombra de mi Peter Pan que se resiente cada mañana.
En un año he crecido más que en mucho tiempo. He agriado este carácter maltrecho por los palos, por las miradas hacia otro lado y la obviedad de no existencia.
Se me enfría el arroz cada vez que miro fotos. El doctor me recomienda que me aleje, pero el corazón no olvida y la memoria es frágil.
No sé a dónde voy. Qué puedo dar yo, qué necesito que me den... Dónde estaré el día de mañana. Quizás no sea la edad, sino darse cuenta que esto es de verdad. Vivir en este mundo, puto desafío.
Sin embargo, parece que aunque sea por simpático, le planto cara a los hijos de puta que se creen la élite de esta mierda inventada. Lo que no esperan y les sorprende, es que me la suda, que me cago en todo lo que puedan vomitar por esa sucia boca llena de mierda de tanto lamer anos.
Esa es la diferencia.
9 feb 2013
Cuentos
Es un momento perfecto, el eco de una canción que escupe las palabras a los ojos, que te miente diciendo la verdad y esconde los complejos que un día crecieron como rabos de lagartijas.
Impresionan las alturas, el vértigo de una ladera, de ver la cima tan alta y el caminar tan pesado. Son miles las palabras y tan solo dos las razones.
No se puede vivir así; que sin vivir viviendo, sin conciencia de pensamiento se ven pasar los sueños como bolas de humo que se esfuman entre las manos. No son maneras, son las esferas que en forma de ojo me dan una visión incorrecta de la realidad. Los pies que se cuelan en las arenas movedizas de mis largos días. Aquello de fallar y aquí no pasa nada, eso de pasar de las caras: miradas que no miran, el corazón no contamina.
Mis manos ahogan los suspiros, los abrazos al viento, el brillo que en mi voz los sentimientos apagaron hace tiempo. Se complican las esquinas, se hacen dulces las despedidas. Un minuto de silencio, que cuando pierda este autobús, con el siguiente vendrá lo de siempre; lo que parece que siempre encuentro en mis bolsillos en forma de soledad, de canciones de cantina que hacen de morfina y desafinan mis "hasta nunca".
Se empieza a hacer de noche. ¿Te acuerdas cuando salía y le poníamos el broche?
Que empieza y se acaba la vida, que esta pandereta no sea mi único argumento, que salga el genio de mi lámpara y me meta en otro sueño. Que las princesas ahora quieren ser torero, que por favor, me sorprenda el universo con otro cuento.
Impresionan las alturas, el vértigo de una ladera, de ver la cima tan alta y el caminar tan pesado. Son miles las palabras y tan solo dos las razones.
No se puede vivir así; que sin vivir viviendo, sin conciencia de pensamiento se ven pasar los sueños como bolas de humo que se esfuman entre las manos. No son maneras, son las esferas que en forma de ojo me dan una visión incorrecta de la realidad. Los pies que se cuelan en las arenas movedizas de mis largos días. Aquello de fallar y aquí no pasa nada, eso de pasar de las caras: miradas que no miran, el corazón no contamina.
Mis manos ahogan los suspiros, los abrazos al viento, el brillo que en mi voz los sentimientos apagaron hace tiempo. Se complican las esquinas, se hacen dulces las despedidas. Un minuto de silencio, que cuando pierda este autobús, con el siguiente vendrá lo de siempre; lo que parece que siempre encuentro en mis bolsillos en forma de soledad, de canciones de cantina que hacen de morfina y desafinan mis "hasta nunca".
Se empieza a hacer de noche. ¿Te acuerdas cuando salía y le poníamos el broche?
Que empieza y se acaba la vida, que esta pandereta no sea mi único argumento, que salga el genio de mi lámpara y me meta en otro sueño. Que las princesas ahora quieren ser torero, que por favor, me sorprenda el universo con otro cuento.
16 ene 2013
Dos minutos para soñar
Dejemos los asientos vacíos, los televisores apagados y con las manos en las orejas y los ojos fuertemente cerrados, transportémonos.
Sombras en la pared que me recuerdan que ahora no es el momento. Sorbos del coctel perfecto, de rincones secretos frente a un fuego apagado. Son delirios, la metástasis de las palabras que se trucan con solo salir de mi boca. Los precipicios que impiden tensar esta cuerda, el vaivén de nuestras espaldas una contra otra cayendo nuestros cuerpos al vacío.
Es cuestión de un segundo, de mirar el ombligo, de atronar las mentes con frases de Churchill, de mentir diciendo que mañana más, cuando no sabes qué mañana viene.
Sobre el hoy, nadie sabe: todos saben que saben, piensan que saben, desconocen el desconocimiento primero de la ofensa pecaminosa del presente.
Sufres delante del espejo, poco queda de lo que soñaste. Solo el capullo de la mariposa empieza a asomar la cabeza. Con ese flequillo de subnormal que te han obligado a dejar y que te hace sentirte un poco más seguro notando suavemente ese vientecillo de felicidad cuando sales a la calle.
Ya no quedan canciones que no hablen de sandeces y que digan que nos sobra el amor. Que los extremos siempre fueron buenos con tal de estar más cerca de tu lado. Que si la oscuridad viene a visitar tus días encuentres la luz que buscas en tu vida en esa sonrisa, en esas caderas infinitas. Y si la noche viene a visitarte y te recuerda que el día no fue aprovechado, todo sea un poco menos malo si estás a mi lado.
Y si el frío de estas mañanas hace que despiertes más rápidamente, que no te quite eso las ganas de soñar.
Sombras en la pared que me recuerdan que ahora no es el momento. Sorbos del coctel perfecto, de rincones secretos frente a un fuego apagado. Son delirios, la metástasis de las palabras que se trucan con solo salir de mi boca. Los precipicios que impiden tensar esta cuerda, el vaivén de nuestras espaldas una contra otra cayendo nuestros cuerpos al vacío.
Es cuestión de un segundo, de mirar el ombligo, de atronar las mentes con frases de Churchill, de mentir diciendo que mañana más, cuando no sabes qué mañana viene.
Sobre el hoy, nadie sabe: todos saben que saben, piensan que saben, desconocen el desconocimiento primero de la ofensa pecaminosa del presente.
Sufres delante del espejo, poco queda de lo que soñaste. Solo el capullo de la mariposa empieza a asomar la cabeza. Con ese flequillo de subnormal que te han obligado a dejar y que te hace sentirte un poco más seguro notando suavemente ese vientecillo de felicidad cuando sales a la calle.
Ya no quedan canciones que no hablen de sandeces y que digan que nos sobra el amor. Que los extremos siempre fueron buenos con tal de estar más cerca de tu lado. Que si la oscuridad viene a visitar tus días encuentres la luz que buscas en tu vida en esa sonrisa, en esas caderas infinitas. Y si la noche viene a visitarte y te recuerda que el día no fue aprovechado, todo sea un poco menos malo si estás a mi lado.
Y si el frío de estas mañanas hace que despiertes más rápidamente, que no te quite eso las ganas de soñar.
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