3 ene 2014

Carta a un desengaño

Eres mezquino,
tuerto de corazón,
elegante con el alma.
No te gusta el consuelo,
apartas lo que huele a fracaso.

No es la risa todo lo que reluce,
ni duda lo que siembras
en las noches más sombrías.
Te seduce ver el amanecer
con una copa en la mano,
tocarte pensando en otra página de diario,
pasarte las meses borracho.
Regentas el bar de la vida,
regateas el penique a la peluquera: zorra embustera.

Que no te hablen subiendo por el cuello.
Las manos son sordas al desengaño,
al pecado más burdo que el simple placer.
No te acuestas rendido a unos besos,
mejor hacer cuentas con lucifer.

28 dic 2013

Y no es que no quiera, que va...

Y no es que no quiera, que va. Es que la aceras se vuelven bosques oscuros donde los árboles en forma de farola hacen de los callejones un lugar perfecto para perderse. Los caminos que llevan al norte, tus ojos tras el horizonte, los pequeños gestos descorteses a la sobra de tu trasero.

Yo no quiero listas de la compra, calentarte los pies todas las noches, subir el volumen del televisor para demostrar que me interesa más lo que pasa en el mundo que en el mío. Odiaré levantarme antes para ducharme, tener que afeitarme y peinarme lo impeinable.
Quiero descubrir cada mañana una canción, ver una película todas las noches. Me encantaría descubrir que existen dos vidas y que ésta es solo un mero ensayo: el juego del error y acierto en su máximo exponente.
Desearía que el sufrimiento se concentrase en unos pocos: en esos hijos de puta que no se merecen ni el aire que respiran ni valen el precio de su bala. Pero como eso de la violencia no me va en demasía, me conformaría con una sonrisa; una torpe mueca que pague todas mis deudas.

Cuando en un mismo día te encuentras a dos personas, que en el pasado hubieras puesto la pierna entera y parte de la otra, y las dos se hacen nacionalistas suecos... Something stupid is happening -perdón por el inglés, sigo pagándome la formación-.
Y sin ánimo de agitar mi cabellera y sin de que el viento se la llevé, deseo una feliz vida a todo aquel que pueda tener más personalidad que su foto de Facebook. A todo aquel que por las noches pueda permitirse el lujo de dormir y no amanezca con las sábanas húmedas. Al resto, como yo, esta vida es demasiado puta como para tomársela demasiado en serio: yo no sé escribir y tampoco me voy jactando de ello.

Sonrisas y lágrimas, pecado de Adán, heidis sin marcos tocándola otra vez como si fuera esta noche la última y nos vamos. Me esfuerzo por todo, me hundo por nada. Me marcho sin volver.
Mi bigote ya no es lo que era, mi chequera no es tan abultada como corta tu pollera; no esperes resquicios ni precipicios como nidos.

Y no es que no quiera, que va. Pero es que no lo quiero evitar. Si soy así, la vida ya me lo ha hecho pagar.

23 nov 2013

Utopia, una serie diferente

Hace ya algunos meses que se estrenó en el Channel 4 una de las series más impresionantes que se han podido ver en los últimos años.
Cansados ya de ver una y otra vez las mismas estructuras de guion, donde si cambias los personajes y lo que les mueve, serían series completamente idénticas; podemos encontrar joyas seriéfilas como ‘Utopia
Personajes que casi por sorpresa se convierten en héroes o asesinos fríos y calculadores, son los que forman parte de esta trama donde no puede faltar la crítica social, señalando como culpables del mal del mundo a las farmacéuticas y a los más poderosos. Es sin duda una de las series de acción con más carga social que se ha realizado en mucho tiempo.
Parece que Lynch se haya metido en otra carretera perdida y que algún mago de la fotografía pintara esos magníficos colores saturados, con composiciones y paisajes que rozan la perfección.
Es como ver un cómic en movimiento, con personajes de carne y hueso, pero con una profundad psicológica bastante interesante.
Y es que para ver algo diferente a las típicas series de EEUU tenemos que irnos a Reino Unido, fábrica de series – o miniseries – como ‘Black Mirror’, que también posee una brillantez casi extrema. Y al igual que sucedió con ésta -pese a las primeras negativas-, parece que ‘Utopia’, también tendrá su segunda temporada; sobre todo viendo el final abierto que nos ofrecieron.
Después de ver tantas y tan variadas series fracasar en sus respectivas continuaciones, puede que haya sido un error convencer a los creadores y forzar una nueva trama -teniendo en cuenta además que el listón está muy alto-.
Se trata una serie que engancha desde el minuto uno y que aunque parece difícil se va renovando en cada capítulo. Consigue que te metas en la historia hasta tal punto de pasarlo realmente mal, como ocurre en uno de los primeros capítulos cuando a uno de los protagonistas le torturan dañándole los ojos.
Sin duda, una serie para disfrutar y que a principios de año tiene previsto el estreno de su segunda temporada.

12 nov 2013

El cierre de RTVV

No. Así no se hacen las cosas. Prácticamente al terminar de hacer el programa la semana pasada, nos enteramos de una de las peores noticias para todos los miembros de este equipo que luchamos cada día por la dignidad de los medios.
El despilfarro, la manipulación y la politización se han cargado la televisión de las valencianas y los valencianos. En La Moviola nunca nos meteremos en política, porque para eso ya hay suficientes programas. Pero queremos mostrar nuestro total y unánime rechazo al cierre de RTVV y todo lo que eso conlleva.
Se olvida con facilidad que lo público es de todos y que permite que un equipo de jóvenes comunicadores esté hoy aquí, de una forma libre para hacer lo que más nos gusta: comunicar.
Desde hace una semana, la cultura -en concreto la valenciana- es un poco más pobre: es un paso atrás en contra del futuro. Sin embargo, es una motivación para nosotros y sirve para darnos cuenta de que nadie nos va a dar nada ya – que los puestos de trabajo, ya los regalaron ya-.
Hoy, todo el equipo de La Moviola quiere acordarse de todos los que han luchado y lucharán por un medio valenciano público, plural y por y para lo valenciano: #RTVVnoestanca.

10 nov 2013

La historia sin argumento

No quedan argumentos,
los efectos secundarios de otra vieja historia destrozada.
Solo ante el infierno,
descalzo y en los huesos,
no nos quedaran ni los restos de una conquista,
ni la brisa que agita tu camisa.
Dejando entrever lo que nos pierde,
restando la indolencia,
el lúgubre latido de un corazón solitario a la luz de una farola.

Las semanas empiezan cuando se desenredan las telarañas del corazón,
cuando brotan los besos ásperos como el acero.
Nos jactamos del pecado, del ruin pensar,
de lo que nos cuesta enseñar el ombligo:
que la luna todavía no ha sido testigo.
Necesitamos sentirnos,
que nuestros ojos dormidos no se sientan heridos de no mirarnos
y nuestros despertares no sean tan amargos
cuando no nos buscamos sin habernos encontrado.

La escalera de la espiral infinita
busca su puerta escondida en cualquier esquina;
se encuentra perdida y solitaria en esas noches malditas.
No perdonan los bares, las copas a ras de hielo,
los trajes a medida, el pelo revuelto y la barba de no haber roto un plato.
Es la historia que busca un argumento,
el éxtasis con giro imprevisto;
el antihéroe, el viejo mendrugo que te miente al oído.

30 oct 2013

Juguetes

No quedan argumentos,
los efectos secundarios de otra vieja historia destrozada.
Solo ante el infierno,
descalzo y en los huesos,
no nos quedaran ni los restos de una conquista,
ni la brisa que agita tu camisa.
Dejando entrever lo que nos pierde,
restando la indolencia,
el lúgubre latido de un corazón solitario a la luz de una farola.

Las semanas empiezan cuando se desenredan las telarañas del corazón,
cuando brotan los besos ásperos como el acero.
Nos jactamos del pecado, del ruin pensar,
de lo que nos cuesta enseñar el ombligo:
que la luna todavía no ha sido testigo.
Necesitamos sentirnos,
que nuestros ojos dormidos no se sientan heridos de no mirarnos
y nuestros despertares no sean tan amargos
cuando no nos buscamos sin habernos encontrado.

La escalera de la espiral infinita
busca su puerta escondida en cualquier esquina;
se encuentra perdida y solitaria en esas noches malditas.
No perdonan los bares, las copas a ras de hielo,
los trajes a medida, el pelo revuelto y la barba de no haber roto un plato.
Es la historia que busca un argumento,
el éxtasis con giro imprevisto;
el antihéroe, el viejo mendrugo que te miente al oído.

13 oct 2013

El pez que te muerde la cola

Seré una especie en extinción, un rompecabezas trucado, una vena descosida.
Y nos miraremos al espejo, pellejos, como dos desconocidos que se reprochan lo perdido.
Es el triunfo de lo obsoleto, el juguete roto que te regalan por navidad.
Es un sorbo más, el apuro que nos da esperar que las esquinas nos haga tropezar.
Somos díscolos niños que no se encuentran, deseos que nunca se harán realidad, la cama desecha y las zapatillas de invierno sin sacar.

Sorpresas de ojos tapados, de habitaciones desordenadas, de cerrar la puerta intentando que mañana sea otro día. 
La búsqueda del sentido perdiendo el sentido. La vida con dirección asistida, música a toda pastilla y asientos acolchados.
Me tiemblan las manos al coger las tuyas, me enmaraño el pelo y apuro lo que me queda de uñas.

No hay futuro en el presente. Nos han robado los sueños antes de soñar; nos han quitado las alas antes de volar.
Y puedo ser irónico, ingenuo y superfluo. También algo dramático e histérico. Y sin embargo, uno y uno ya no son dos. Es el espacio por el tiempo, mi norte en tu sur, el eco de un beso al cuadrado: la ecuación perfecta jamás hecha.

El no saber qué pisar, el dueño de mi más sincero silencio y el preso de unas dudas que como mínimo son infinitas. Ser el pez que te muerde la cola, el híbrido del bien y el mal que solo te pide un ratito más.