Muchas veces intentamos creer en algo superior. Necesitamos creer. Creer que tenemos algo con moqueta que nos espera en el cielo.
Llevo casi una semana dándole vueltas al asunto, y cuando está terminando parece que he cerrado un poco este pensamiento.
Las personas. Principio y comienzo de todo, para eso vivimos, para eso sentimos, para eso morimos.
Es curioso cómo somos. Y si hay algo en lo que empiezo a ser ateo es en esto. La raza humana, los ciudadanos y ciudadanas que habitan este planeta.
Inquieta ver el egoismo e interés por el que se mueve cada músculo de nuestros falsos cuerpos. Hemos de saber que todos fallamos, que nos equivocamos y que hemos de olvidar que somos perfectos. Pero quizás, y digo quizás, cuando has visto tantas cosas, tantas personas han pasado por estás piedras calientes y sientes que eres perro viejo, te haces duro ante los sentimientos; te frustras.
No creo en ti: en tu falsa mirada de inexpresión, en tus doctorados de la vida extraídos de una película cómica. Me río de la incoherencia, de las expectativas, de las carcajadas que cuando se marchó te acompañaron.
La falta de personalidad se regala. Las influencias cuelan como virus en los cuerpos maquillados de sonrisas en forma de puñal.
Tengo una vida, y quién sabe cuánto tiempo conlleva eso. Y lo que tengo claro es que no voy a perderlo. Pero tengo un problema: YO SÍ NECESITO CREER EN LAS PERSONAS. Y como lo necesito me dono a quien realmente crea también, que al final, son los que importan, los que hacen posible este bucle de retroalimentación.
16 sept 2012
11 sept 2012
Malgastado
Estampas rotas, sucios los cristales de los retrovisores el pasado se ve mejor. Son postales sin remitentes y con el destinatario claro. Suelen actuar como robots, viviendo en una falsa irrealidad, en la mentira jamás contada.
No quiero ver, no quiero tener que volver a escuchar ninguna voz que estruende mis pensamientos. La duda ahoga, la perspicacia y el mamoneo es el PadreNuestro.
Falta de fe que en cada copa regalan; sorpresas que a la luz de la luna te hacen tranquilizarte viviendo en tu parcela.
Complicado se ve todo, quizás más de lo que es. Y mientras tanto a tu alrededor se va cargando el mundo, la mierda cagada empieza a oler.
Te pones enfermo vivendo y oyendo, pensando que algo no cuadra: si eres tú o el mundo el que va loco en esta noria del tiempo. ¿Ganas? Sí, pero poco a poco se revientan.
No quiero ver, no quiero tener que volver a escuchar ninguna voz que estruende mis pensamientos. La duda ahoga, la perspicacia y el mamoneo es el PadreNuestro.
Falta de fe que en cada copa regalan; sorpresas que a la luz de la luna te hacen tranquilizarte viviendo en tu parcela.
Complicado se ve todo, quizás más de lo que es. Y mientras tanto a tu alrededor se va cargando el mundo, la mierda cagada empieza a oler.
Te pones enfermo vivendo y oyendo, pensando que algo no cuadra: si eres tú o el mundo el que va loco en esta noria del tiempo. ¿Ganas? Sí, pero poco a poco se revientan.
27 ago 2012
Nada
Desde el sofá la vida se ve mejor. Las ganas de volar, de levitar con los pies, se cambia con la facilidad de un mando de televisión.
Los bostezos comienzan a llegar y la música endulza su tímido despertar. Sombras chinas en la pared dibujan caricaturas de todo aquello que jamás seré. Los restos de un equipaje, el salle, la ropa interior del revés.
Enlaza tu tiempo con el mio, no dejes que el tiempo saque los abrigos, que yo cuando estoy contigo se me olvida el frío.
Lavarse los dientes suena emocionante, afeitarse es cosa de locos, ver los coches pasar como si les fuese la vida en ello es como si un niño jugase con un Playmobil.
El ventilador se lleva todos los malos aires, las litronas sin empezar, los cigarros apagados en las noches enlatadas frente al mar. Precipicios destronados, príncipes malditos, princesas enjauladas en una carcel de papel.
Los bostezos comienzan a llegar y la música endulza su tímido despertar. Sombras chinas en la pared dibujan caricaturas de todo aquello que jamás seré. Los restos de un equipaje, el salle, la ropa interior del revés.
Enlaza tu tiempo con el mio, no dejes que el tiempo saque los abrigos, que yo cuando estoy contigo se me olvida el frío.
Lavarse los dientes suena emocionante, afeitarse es cosa de locos, ver los coches pasar como si les fuese la vida en ello es como si un niño jugase con un Playmobil.
El ventilador se lleva todos los malos aires, las litronas sin empezar, los cigarros apagados en las noches enlatadas frente al mar. Precipicios destronados, príncipes malditos, princesas enjauladas en una carcel de papel.
25 ago 2012
Esperemos la primavera
Serán las piedras que se clavan en la arena al reposar este cuerpo que el calor atonta. Los picotazos de perfume barato, las noches frente al ventilador durmiendo e imaginando algo.
Mis presos pensamientos, mis alas atrapadas en este cuerpo; son solo lamentos de todo aquello que nunca seré.
Me sobran los escombros en mi tiempo, me alían con la vida los resquicios del tuyo, las fantochadas, las panochadas que en forma de hoja que caen al suelo inundando mis pies.
Ya no ciega el mar; la brisa no te lleva por los caminos donde andabas descalzo: parece que mis sombras del pasado no me dejan ver tras el cristal. Que los autobuses rojos miran tristes al pasar, que la noche ha sido en vela, que la vida solo acaba de empezar.
Es la falta de optimismo, el conformismo de aconsejarme al oído, los sueños cumplidos, los globos de una fiesta a la que nunca fuimos. También sobran los motivos, nos enloquecen lo patriotismos, los falsos expresismos expuestos en cualquier resquicio de nuestra piel.
Saldré otra madrugada sin hacer ruido, sin despertarte del delirio. Esperaré aquí, como un niño en un columpio, en las rejas de su cama que le guardan de una caída asegurada y que desea que llegue la primavera y que aquí no pase nada.
12 ago 2012
Mar
Suenan los cascabeles, la serpiente recorre mi sien, parece
que algo de esto saldrá bien.
A buen recaudo el orgullo, las miradas perdidas, los
calendarios mojados de lágrimas, por suerte de hace ya varios años. Aprendes a
cerrar los ojos, a mirar a otro lado, a darte cuenta que tu ombligo en
ocasiones es más importante y que en la vida las penas vienen en raciones y las
alegrías en chiquititas porciones.
Comprendes que los problemas son aquellos que verdaderamente
son problemas, el resto, son mierdas que nos inventamos para hacer esto un poco
más complicado. Y eso no quiere decir que no tengan su importancia, pero no son
problemas de verdad.
Las olas no se llevan las palabras escritas en la arena y el
viento no me deja oír las palabras de aliento que desde la otra orilla me
gritas.
Las cuatro paredes me comen. Menos mal que me queda la
inmensidad del mar y sueño con la posibilidad de naufragar en una isla, en un
desierto paradisiaco.
Te sientes pequeño, mierda por costumbre, insignificante
ambulante vendedor de la nada; sorpresa que el espejo muestro todo. Y si son
las prisas, las ganas de perder de vista, de sentir que estás fuera de lugar y
que en esta puta casa no pintas nada.
Puede que sea también la falta de alcohol en vena y que este
borracho empedernido siga siendo pueril, ese díscolo sin diástole ni rima
asonante que cada noche lanza una piedra a tu tejado.
Ando descalzo por donde paso, duermo en tristes colchones,
añoro el olor de tu cuello mientras mis labios lo recorren esperando encontrar
al final del camino tu boca.
Y me vienen a la cabeza algunos errores, pequeñas faltas,
imprudencias del destino, saltos de precipicio viendo alejar la mano. Nos
sorprendemos de nosotros mismos, nos cagamos en los pantalones viendo a Peter
meterse en la cama con nosotros – con la que está cayendo-.
El mundo sigue ajeno, a nadie le importa nada, has de
aferrarte a tu ínfima parte del mundo, cuidarla, cultivarla y así, solo así,
poder lograr obtener los frutos de una cosechada felicidad. Quizás sea falsa,
pero supongo que nosotros, las personas, aspiramos a eso.
Tanta inteligencia para esta puta mierda, para lograr qué…
Y mientras tanto tú cebando culos, priorizando toda la puta
vida, pensando que eres algo que nunca has sido y que lo siento, pero hace años
que es tarde.
Me suda un orificio nasal las cosas. No sé que es lo
importante en esta mierda, pero me niego a darle más relevancia que estas
líneas de desahogo.
La diferencia entre los dos es que yo no soy como tú. Qué
tontería no… Pero es así de simple. Por suerte, todo y cuanto soy, es por mi;
eso que hace sonreír a la gente y aquello que hace erizar los bigotes.
Lo que me puede consolar en estos momentos es alzar la
cabeza y ver a lo lejos una inmensa cantidad de agua, algo alucinante e
inalcanzable. Similitud con la vida; ese océano que aunque parece tan grande y
poderoso te hace tropezar en la roca correcta y nadar en la dirección perfecta.
23 jul 2012
El sentido de vivir
Serán los calores, el olor a piel descubierta, las mañanas que son noches, las noches que fantaseas en que no vaya a encontrarte la mañana.
Quizás era el estado de normalidad, las ganas de "déjenme como estoy". Pero las palabras me muestran que no era oro todo lo que relucía, que sobraban los hilos a esta sonrisa.
Me dejo pasear por el tiempo; puede que eso sea un buen comienzo.
Las nubes hace tiempo que se fueron y ahora toca disfrutar de estos días soleados, de esta paz que hemos encontrado. Enmarquemos estos besos robados, que los coches rojos nocturnos no interrumpan más miradas, pero que nos sigan dejando las ganas de que se vuelvan a encontrar mañana.
Pudiera ser pasajera esta falta de melancolía, esta falsa irrealidad que nos inunda; ¿pero por qué no vivir en un sueño, en un proyecto? Es algo que viene de lejos, de un pasado; que vivimos ahora, en un presente; y que nos gustaría cuidar y cultivar, en el futuro.
Y pese a que las prisas no son buenas y que sin que te des cuenta el cuatro acecha, parece que la vida nos haya malacostumbrado a nosotros. Porque es una tontería, pero cuando no estás es cuando más te echo de menos.
Y es lo que digo: yo no quiero risas del momento que cesan cuando la luz se apaga; quiero de esas que pese a que se ha apagado la luz y te encuentres solo y tirado en la cama, se dibuje en tu cara una estúpida sonrisa, similar o parecida - es lo mismo - a la del primer día.
La fe dicen, lo puede todo. Creer en algo y dejarse llevar es una de esas virtudes que siempre los sabios destacan. Y es que cuando confías, cuando piensas que donde estás es donde tienes que estar, que una caída de ojos es suficiente para saber que algo no va como tiene que ir... Es justo en ese momento cuando esa paz interior, esa fe en lo que haces, en la razones por las cuales te apetece seguir con estos días y levantarte cada mañana al alba mientras la gente de tu edad está de vacaciones, es justo ahí, donde más se deja ver.
Porque no hace falta creer en grandes cosas, amigos. Porque aquello que es más pequeño, aquello más rutinario, más nuestro... Es ahí, donde está la verdadera VIDA: EL SENTIDO DE VIVIR.
Quizás era el estado de normalidad, las ganas de "déjenme como estoy". Pero las palabras me muestran que no era oro todo lo que relucía, que sobraban los hilos a esta sonrisa.
Me dejo pasear por el tiempo; puede que eso sea un buen comienzo.
Las nubes hace tiempo que se fueron y ahora toca disfrutar de estos días soleados, de esta paz que hemos encontrado. Enmarquemos estos besos robados, que los coches rojos nocturnos no interrumpan más miradas, pero que nos sigan dejando las ganas de que se vuelvan a encontrar mañana.
Pudiera ser pasajera esta falta de melancolía, esta falsa irrealidad que nos inunda; ¿pero por qué no vivir en un sueño, en un proyecto? Es algo que viene de lejos, de un pasado; que vivimos ahora, en un presente; y que nos gustaría cuidar y cultivar, en el futuro.
Y pese a que las prisas no son buenas y que sin que te des cuenta el cuatro acecha, parece que la vida nos haya malacostumbrado a nosotros. Porque es una tontería, pero cuando no estás es cuando más te echo de menos.
Y es lo que digo: yo no quiero risas del momento que cesan cuando la luz se apaga; quiero de esas que pese a que se ha apagado la luz y te encuentres solo y tirado en la cama, se dibuje en tu cara una estúpida sonrisa, similar o parecida - es lo mismo - a la del primer día.
La fe dicen, lo puede todo. Creer en algo y dejarse llevar es una de esas virtudes que siempre los sabios destacan. Y es que cuando confías, cuando piensas que donde estás es donde tienes que estar, que una caída de ojos es suficiente para saber que algo no va como tiene que ir... Es justo en ese momento cuando esa paz interior, esa fe en lo que haces, en la razones por las cuales te apetece seguir con estos días y levantarte cada mañana al alba mientras la gente de tu edad está de vacaciones, es justo ahí, donde más se deja ver.
Porque no hace falta creer en grandes cosas, amigos. Porque aquello que es más pequeño, aquello más rutinario, más nuestro... Es ahí, donde está la verdadera VIDA: EL SENTIDO DE VIVIR.
6 jul 2012
Copérnico
Cuando todo lo puede y las montañas hacen caer, todo seguirá siendo perfecto.
Esta una historia que me recuerda bastante a Copérnico y sus teorías. Escuchen.
Él era un loco, un excéntrico y quizás por descarte, un visionario. Cambió la visión de su mundo y también el de la humanidad. Cuando crees que eres el centro del mundo y que tú eres el mundo, descubres que existe una luz, una enorme bola de fuego, que hace que seas habitable y por consiguiente, seas persona. En definitiva, que te ilumines.
¿Crees que para él eso no fue un golpe duró? Si lo fue para la sociedad, seguramente lo fue para el astrónomo. Se dio cuenta de que todo cuanto se había pensado desde la consciencia de la humanidad no era cierto...
Pues bien, supongo que es una forma de mostrar el paralelismo con las vidas de las personas.
Tú tenías unos ideales, una forma de ver las cosas y ésta es diferente a lo que en principio puedes observar en tu entorno.
De repente llega un día en que aparece alguien y te hace darte cuenta de que eso que piensas no está tan mal, que quiere que sigas siendo ASÍ. Te acepta, y lo que es peor, te quiere como eres. Te respeta y gasta cada uno de sus segundos contigo, porque "tú eres mi tiempo y yo soy tu tiempo".
Lejos de fórmulas matemáticas, de divinidades extrañas, solo con los pies sobre la tierra puedes darte cuenta de que la ecuación es casi perfecta. Puede que algún decimal se nos escape en el número concreto de nuestra constante - lo que ellos llaman k-, pero creo que lo perfecto y lo que hace esto interesante es que podemos encontrar un decimal juntos cada día: el número es casi infinito. Y sino, no pasa nada; mira lo que pasa con&nbs π, al final todos ponemos 3,14, porque lo que importa es que 1+1 son tres, y los dos primeros decimales visibles; los siguientes son patrimonio de las personas.
Porque en ocasiones encuentras un compañero en este viaje que se cuela en tu cocina y que se sirve un café mirándote con cara de "¿vas a tardar mucho en sentarte o vas a seguir mirándome con esa cara de haber visto un fantasma?".
Me veo ahora en la necesidad de tener que dar la mejor versión de mi, sacar el mejor rendimiento de mi persona y poder ofrecerlo, entregarlo, regalarlo sin esperar nada a cambio.
Porque creo que mi regalo es eso, poder dárselo a alguien y que sea bien recibido. Quizás sea el momento de decir que "lo mío bueno, depende del bien tuyo".
Tengo cientos de carencias. Se me olvida sumar y en ocasiones solo sé restar. Y puede que esta demencia acabe por errar el cálculo. Pero no debe importarnos volver a empezar, retornar al núcleo de todo esto, al origen de nuestra creación: el momento en que dos células complejas se encuentran y se dan cuenta que quizás, y solo quizás, por separado sean buenas, pero es que juntas son perfectas. Recordemos que la perfección está en las imperfecciones.
Porque para eso estamos, ¿no?. Porque esto es compartir en su máximo exponente, llegando a términos infinitos. Dar aquello más importate que una persona puede tener; ella misma. Desde el primer centímetro de su inteligencia hasta el último de su negligencia.
Esta una historia que me recuerda bastante a Copérnico y sus teorías. Escuchen.
Él era un loco, un excéntrico y quizás por descarte, un visionario. Cambió la visión de su mundo y también el de la humanidad. Cuando crees que eres el centro del mundo y que tú eres el mundo, descubres que existe una luz, una enorme bola de fuego, que hace que seas habitable y por consiguiente, seas persona. En definitiva, que te ilumines.
¿Crees que para él eso no fue un golpe duró? Si lo fue para la sociedad, seguramente lo fue para el astrónomo. Se dio cuenta de que todo cuanto se había pensado desde la consciencia de la humanidad no era cierto...
Pues bien, supongo que es una forma de mostrar el paralelismo con las vidas de las personas.
Tú tenías unos ideales, una forma de ver las cosas y ésta es diferente a lo que en principio puedes observar en tu entorno.
De repente llega un día en que aparece alguien y te hace darte cuenta de que eso que piensas no está tan mal, que quiere que sigas siendo ASÍ. Te acepta, y lo que es peor, te quiere como eres. Te respeta y gasta cada uno de sus segundos contigo, porque "tú eres mi tiempo y yo soy tu tiempo".
Lejos de fórmulas matemáticas, de divinidades extrañas, solo con los pies sobre la tierra puedes darte cuenta de que la ecuación es casi perfecta. Puede que algún decimal se nos escape en el número concreto de nuestra constante - lo que ellos llaman k-, pero creo que lo perfecto y lo que hace esto interesante es que podemos encontrar un decimal juntos cada día: el número es casi infinito. Y sino, no pasa nada; mira lo que pasa con&nbs π, al final todos ponemos 3,14, porque lo que importa es que 1+1 son tres, y los dos primeros decimales visibles; los siguientes son patrimonio de las personas.
Porque en ocasiones encuentras un compañero en este viaje que se cuela en tu cocina y que se sirve un café mirándote con cara de "¿vas a tardar mucho en sentarte o vas a seguir mirándome con esa cara de haber visto un fantasma?".
Me veo ahora en la necesidad de tener que dar la mejor versión de mi, sacar el mejor rendimiento de mi persona y poder ofrecerlo, entregarlo, regalarlo sin esperar nada a cambio.
Porque creo que mi regalo es eso, poder dárselo a alguien y que sea bien recibido. Quizás sea el momento de decir que "lo mío bueno, depende del bien tuyo".
Tengo cientos de carencias. Se me olvida sumar y en ocasiones solo sé restar. Y puede que esta demencia acabe por errar el cálculo. Pero no debe importarnos volver a empezar, retornar al núcleo de todo esto, al origen de nuestra creación: el momento en que dos células complejas se encuentran y se dan cuenta que quizás, y solo quizás, por separado sean buenas, pero es que juntas son perfectas. Recordemos que la perfección está en las imperfecciones.
Porque para eso estamos, ¿no?. Porque esto es compartir en su máximo exponente, llegando a términos infinitos. Dar aquello más importate que una persona puede tener; ella misma. Desde el primer centímetro de su inteligencia hasta el último de su negligencia.
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